Al final fue nada

Un día así de la nada recibo un mensaje, te preocupas por mí, me preguntas qué tal estoy, tienes miedo que lo esté pasando mal. Pero mi respuesta siempre será la misma, estoy bien, no te preocupes. Todos sabemos que no, no estás bien, y que sí, sí debería preocuparse.
Ese mensaje no sé muy bien porqué, pero siempre lo recibes en el peor momento, cuando ya estabas a punto de olvidarte de él, y al final solo hace que dejarte un sabor amargo y recordarte vuestros últimos momentos juntos.
Al final, el tiempo ha pasado, y después de recibir ese mensaje, te dice que quiere quedar contigo en persona, que quiere hablar contigo, y saber de ti. Tienes dudas sobre si verle o no, no sabes qué estará pensando, ni si el tiempo habrá sido suficiente o que, pero accedes. Quedáis en la esquina de siempre, estás un poco nerviosa, no sabes muy bien que te quiere decir, ni si tiene algo que decirte. Os veis, sonreís, y decidís pasear un rato para hablar más tranquilamente. Mientras caminamos juntos pienso en lo mucho que me apetece darle la mano, preguntarle qué tal está, y saber si ya ha tomado una decisión, no puedo más, respiro profundo hasta que llegamos al parque, a nuestro parque. Decidimos sentarnos en el césped, y después de unos segundos de silencio, que parecen minutos, decide empezar él la conversación.
Creo que ya he tomado una decisión, no quiero ser malo contigo, ni quiero que estés mal, pero, todo te recuerda a aquel día cuando te pidió un tiempo para estar solo, y sigue, pero creo que deberíamos dejarlo, me he dado cuenta de que ya no te quiero como antes, y que podrías ser más feliz sola que conmigo.
Esa última frase, te duele, porque tú aún crees que puedes ser más feliz con él que sin él, que él te sigue haciendo feliz, pero ya no hay nada que hacer.
No sabes si salir corriendo, llorar, o quedarte hablando con él un rato más, al final decidís estar un rato más juntos, y prometéis que si algún día vuestros caminos vuelven a juntarse lo volveréis a intentar, pero que ahora no es el momento. Os abrazáis, ese último abrazo con él, te recuerda todos los momentos buenos y malos por los que habéis pasado y por un momento no quieres que se acabe, pero os separáis y os despedís. Cada uno coge un camino y mientras vas caminando piensas que puede que no le vuelvas a ver nunca más, que todo lo que habéis pasado se ha acabado y que no encontrarás a nadie como él.
Al final fue nada. 
 
 
al final
 
 

Dejar un comentario

Por favor ten en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados