Contigo pero conmigo

Aún recuerdo el día en que te conocí.

Yo por aquel entonces llevaba el pelo corto y tú ya tenías esa sonrisa que aún, a día de hoy, me da escalofríos. Todo empezó como una tontería, amigo de amigo, amiga de amiga.

El interés mutuo crecía, y las ganas de vernos no faltaban. Antes de empezar ya me lo advirtieron, ten cuidado, te va a hacer daño. No quise hacer caso. No podía creer que alguien como tú pudiese abrir una herida tan grande, que aún, 5 años después no he cerrado del todo.

Eras el chico perfecto. Te conté mi historia, me contaste la tuya, te apoyé, me apoyaste.

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Pasaron los meses y tu interés fue disminuyendo. Yo, acostumbrada a estar sola no le daba importancia.

Me lo echaste en cara.

Llegaron tus dudas, llegó mi ausencia de valentía para mantener una conversación adulta.

Llegó el final. O mejor dicho, el principio.

Desde ese momento mi vida se convirtió en una montaña rusa. La subida consistía en llamar tu atención, la bajada en recibirla. El problema es que pasaba demasiado tiempo subiendo y muy poco bajando.

Nos alejábamos, y nos buscábamos. Tenias un don para saber cuando empezaba a olvidarte y así, poder aparecer de nuevo revolucionando mi vida. No me soltabas pero tampoco me querías.  Era un contigo pero sin ti constante.

montaña rusa

Me sentía encerrada en una jaula de la que pensaba que nunca iba a lograr salir. Llegó un punto en el que estaba tan cansada de la montaña rusa que decidí alejarme, pero de verdad.
Cogí ese avión con el propósito de no responder ni un mensaje, ni una llamada, nada que llevase tu nombre. Pero al aterrizar, hubieron más mensajes y más llamadas que nunca.

avion

Sabias que estaba lejos y la posibilidad de perderme te molestaba.
Me querías, lejos.
Te buscaba en cada chico que conocía, pero nunca estabas. Pensaba que nunca podría sentir por nadie lo que sentía por ti. Pero eso cambió.
Me conocí. Sí, me conocí.
Había estado tanto tiempo pérdida, intentando hacerme un hueco en tu vida, que me había olvidado de mi.
Reencontrarme fue un placer. Sentí más adrenalina que cuando bajaba esa montaña rusa contigo.
chica felizY, donde hubo fuego, cenizas quedan. Te veo y siento un escalofrío.
Tu sonrisa, mi pelo largo.
Pero gracias a ti aprendí lo que no quiero.
No quiero sentir que no soy suficiente, no quiero estar pensando qué hago mal, por qué no funciona. No quiero discusiones constantes, no quiero sentir que en cualquier momento todo va a desaparecer.
Así que, desde entonces me repito constantemente que yo soy mi prioridad. Y cuando siento que dejo de serlo, es el momento perfecto para alejarme de alguien.
Contigo pero conmigo, siempre.

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