Mi historia, como acabé amando ser bajita

Son muchas las chicas, adolescentes, y más mayores que nos escriben a diario sobre todo por Instagram contándonos que no se sienten cómodas con su físico especialmente con su altura. 

Desde los inicios de Myliit, nosotras, siempre hemos tenido muy claro que queríamos que nuestra marca fuera también un lugar donde las chicas petite pudieran sentirse identificadas y donde poder superar sus inseguridades, hablar, y encontrarse. Y también, queríamos ser una ventana, tanto para nosotras como el resto de la gente, para pudieran ver que ser bajita o tener una estatura diferente a la que ellos tienen no debe ser en ningún momento objeto de comentarios o críticas.

ser bajita

Nosotras, en nuestras redes, tratamos siempre de ver la parte positiva de ser petite. Y muchas veces empleamos un tono gracioso en nuestro contenido en redes para mostrar las ventajas de ser petite y que así podáis quereros mejor. 

Ahora, tenemos la ventaja de que existan al alcance de nuestra mano, miles de cuentas, blogs, perfiles de redes sociales, que hablan acerca del físico y de la diversidad de cuerpos y de personas, donde poder consultar o buscar información o hablar con alguna persona al instante. Aunque, también encontramos la desventaja de exponernos frente a miles de personas en nuestras redes sociales y poder ser objeto de burlas y comentarios, encima, escondidos bajo un perfil anónimo o inventado en muchas de las ocasiones.

Recuerdo, cuando estaba en primaria, debía tener unos 9 años, que un día en clase la profesora, debía ser una actividad de mates o algo así, decidió medir al compañero más alto y al más bajito. Y efectivamente, como estaréis pensando yo era la más bajita, a mi hasta ese momento no me acomplejaba mi altura, ya que nunca había sentido esa distinción con mis compañeros de aula. Pero ese momento, en el que todos dijeron mi nombre cuando buscaban al bajito de la clase se me quedó grabado. Además, recuerdo perfectamente como iba vestida, y llevaba unos zapatos con muy poquita suela, pero aún así recuerdo que cuando me midieron dijeron 1'31 metros, bueno menos la suela 1'30, y me dolió muchísimo que me quitaran ese centímetro que era mío, recuerdo mirarme los zapatos y decir pero si voy andando casi sobre el suelo, no tienen ni un cm de suela. También recuerdo, que aunque suene raro, el más alto de la clase era una chica y media 1'63 cm, imaginaos ni ahora llego a esa altura. Vamos en la comunión ella parecía una novia, y yo una niña de bautismo.

Hasta ese momento, como os había dicho, era la bajita de la clase, pero no me afectaba, pero ese día me afectó, creo que fue como un golpe de realidad. Aunque lo supiera, el hecho de que mis compañeros me hubieran señalado a mi, sin dudarlo ni un segundo, me choco y me dolió. 

He de decir, que siempre he sido muy positiva, y no me ha importado nunca lo que me dijera la gente, así que conseguí superarlo sin mucho esfuerzo, creo que lo acabé olvidando, aunque en el fondo recuerdo ese momento como si fuera ayer.

Puede ser que el hecho de que todo el mundo me dijera que las últimas en dar el estirón luego eran las más altas me diera un poco de esperanza, y sí di el estirón, e incluso me atrevería a decir que crecí bastante, pero era tan bajita en comparación a mis amigas, que me quede por debajo de la media.

En mi familia, también me decían mucho que si es que no comía o bebía leche o tomaba petite suisse, porque además de bajita, estaba muy delgadita, incluso se preocuparon porque mi linea de crecimiento en vez de seguir la curva normal, parecía que decrecía, pero en realidad, era una chica sana, con un ritmo y con una constitución diferente.

se tu misma

He de decir que con los años, cuando alguien me decía algo por mi físico siempre tenía buenas amigas que respondían por mi y me apoyaban y creo que eso fue algo muy importante, y que me hizo ganar confianza, el hecho de que otras personas no me dijeran nada sobre mi altura, me hacía ganar confianza y autoestima. Además, era una chica introvertida y tímida, así que el hecho de que la gente te defendiera te daba un impulso para creer más en ti.

Con el paso de los años, la confianza y autoestima que tenía era mucho mayor, e incluso me hacía gracia cuando bromeaban sobre mi altura, siempre que fuera con respeto claro. Fue en ese momento cuando pase de la indiferencia sobre mi físico a ver el lado bueno y positivo que tenía tener mi altura, y ya podía decirme algo cualquier persona que no me iba a afectar ni lo más mínimo.

Tener un grupo de personas a mi alrededor que me hacían ver que mi cuerpo era tan normal como cualquier otro, fue lo que más me ayudó a ganar confianza y tener la autoestima alta para poder hacer frente a cualquier comentario. Además, mi positividad, a pesar de mi timidez, siempre me hacía ver el lado bueno de las cosas y me permitía seguir desarrollando mi propia confianza.

Sinceramente, si me preguntáis de dónde me viene esa positividad, no sabría exactamente de dónde, pero supongo que viene de la gente con la que te rodeas, de tus amigos, familia, e incluso de las personas que pasan por tu vida aunque no sea para quedarse.

Rodeate de quién te quiere!

 

ser tu misma

 

 

 

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