O todo o nada

El problema no es tuyo sino mío. Te sigo queriendo, pero necesito pensar. Nunca te voy a olvidar. Hemos pasado grandes momentos juntos, pero creo que desde hace un tiempo ya no disfruto tanto contigo. Ya no es lo que era. Las cosas han cambiado. Necesito un tiempo, un tiempo para mí.

Es escuchar una de estas frases y que te dé un vuelco el corazón, te empiecen a sudar las manos, y que tu cabeza empiece a dar vueltas y a pensar sin parar. Llega un momento que ya ni escuchas de que va la conversación, solo estás intentando mantener la calma por fuera, pero tu cabeza está a punto de estallar, y tu corazón también. No entiendes nada. Te arrepientes de cosas que has hecho o que no has hecho. Intentas buscar una solución rápida a todos esos problemas que te acaban de soltar, pero casi no puedes hablar, y por mucho que hables él te dice que nada va a hacerlo cambiar que necesita un momento consigo mismo para pensar. Te caen las lágrimas por las mejillas, no entiendes nada, a que viene todo esto te preguntas. Te gustaría retroceder en el tiempo, tanto que piensas, casi mejor si no lo hubiera conocido, así ahora me estaría ahorrando este momento. Piensas que el mundo se va a acabar, que no vas a poder superarlo, y que ha llegado ese momento que pensabas que nunca llegaría.

Estáis un rato hablando, bueno más bien habla él, y tú solo intentas escuchar sin creerte que esto te esté pasando a ti, que nos esté pasando a nosotros, que éramos una pareja estable, que nos queríamos, que hacíamos cosas juntos y que cuidábamos el uno del otro. Pero estabas bastante equivocada o es lo que sus palabras te hacían creer. El sentimiento de culpa cada vez se hacía más grande, pero él insistía que no era tu culpa, sino la suya, y que lo que necesitaba era pensar, que no se había acabado esto, pero que necesitaba un tiempo. Y tú solo querías saber cuánto tiempo necesitaba y cuál era la fórmula mágica para no haber llegado a este punto y retroceder en el tiempo.

Te recompones, vas a tu casa, te metes en tu habitación, enciendes el ordenador y te pones una película, pero nada consigue hacerte olvidar esas palabras que te acababa de decir, tienes ganas de llamarle, de escribirle, pero no puedes, lloras en silencio y al final consigues dormirte. Te levantas por la mañana y piensas ojalá todo hubiera sido una pesadilla, pero no, la realidad te aplasta y tus lágrimas comienzas a recorrer tus mejillas.

chica bajita

Pasa un día, y otro, y otro y tus amigas te dicen que aguantes, que no le hables, pero tu no puedes más, quieres saber que hace, que piensa, estás más pendiente ahora del móvil que antes, tu mundo se reduce solo a él. Te preguntas "¿cuánto más va a durar este tiempo?", no obtienes respuesta, piensas espero 3 días más y si no me ha dicho nada le hablo. Sabes que si se lo cuentas a tus amigas te dirán que no le hables, que no te arrastres, pero tú no puedes más, necesitas saber de él, le echas de menos y echas de menos vuestros momentos juntos, esas llamadas, las noches hasta las tantas soñando un futuro juntos, pero todo se ha desvanecido así de repente.

Piensas como se ha podido acabar esto así tan rápido, si tardamos muchos meses, incluso años, en construirlo.

Por fin llega el día que tienes noticias de él, sube una foto a Instagram, o una historia, acompañado de una frase, y piensas, seguro que es por mí, por nosotros, te encantaría preguntarle o responderle, pero no debes, luchas contra ti misma.

Confieso que alguna vez le he contestado, pero la respuesta siempre es la misma, "¡Qué va! es una frase que he visto y me ha gustado sin más". Le has hablado, pero te has quedado peor que antes. Y todo vuelve a empezar.

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